Los principales usos inadecuados del aire comprimido son: soplado, inyección de aire, aspirado, atomización, obtención de vacío, refrigeración personal, soplado con pistolas de mano, cabinas de refrigeración, tubos Venturi para vacío, entre otras.
Este tipo de aplicaciones pueden ser desarrolladas a partir de métodos y herramientas potencialmente más económicas que el aire comprimido. Dentro del rango de posibilidades se destacan los ventiladores y sopladores de baja presión, las bombas de vacío, pistolas de soplado adecuadas y sistemas de refrigeración aire-aire, aire-agua. Adicionalmente, la aplicación de equipos deteriorados, con niveles bajos de eficiencia y sin dispositivos de control y regulación de presión y caudales adecuados, conllevan a incrementos notables en costos de operación y mantenimiento y a la reducción de los ciclos de vida útil.
| FUGAS DE AIRE |
En instalaciones sometidas a rutinas de mantenimiento adecuadas, las fugas de aire varían entre 5% y 10%, y hasta un 30% o incluso 50% en instalaciones descuidadas. Por ello es imprescindible establecer un sistema para detectar fugas, de modo que éstas puedan ser reparadas inmediatamente, y tener en cuenta aspectos como un programa periódico de prueba de fugas en el que se compruebe el estado de empalmes, conectores y mangueras flexibles, además del desgaste de las juntas de los cilindros neumáticos. Igualmente, es necesario identificar y eliminar tuberías redundantes ya que pueden ser fuente potencial de fugas.
Cuando los costos de energía son elevados puede ser rentable reducir las pérdidas aún a expensas de un aumento en los costos de mantenimiento. El costo de actualización del sistema es inferior a la ganancia económica. Generalmente las fugas son debidas a mantenimientos inapropiados o defectuosos y no a diseños inadecuados de los sistemas. La valoración de la pérdida de potencia, permite comprobar que la inversión en mejora de sellado de las fugas puede ser recuperada con el ahorro en energía. Como se observa en la figura a, los costos debido a fugas son tan elevados que justifican el costo del reacondicionamiento en instalaciones antiguas con el fin de reducir las fugas.
El procedimiento para la medición del porcentaje de fugas en la red de distribución de aire comprimido, requiere el paro total de la planta o de una zona en particular y comprende: detención de todos los consumos de aire en la planta o zona; llenado del tanque pulmón y líneas de distribución hasta obtener la presión de operación del sistema; apagado de los compresores; y medición del tiempo de descarga del tanque pulmón hasta una presión no inferior al 20% de la presión inicial o de operación del sistema. Este procedimiento debe repetirse por lo menos tres veces, para asegurar la calidad del resultado.
Los puntos de fugas más frecuentes son entre otras, las válvulas de seguridad de los depósitos acumuladores, las juntas de tuberías y mangueras, las válvulas de corte que hacen mal cierre, los acoples rápidos, las herramientas neumáticas y los equipos |
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